PREVISIONES PARA LA TEMPORADA 2.018

Estrenado ya el nuevo año 2.018, con la temporada ya comenzada en Oceanía, las previsiones que se pueden establecer respecto a ella, sobre todo en lo referido a las grandes rondas de tres semanas, van a estar muy mediatizadas por el caso Froome.

La duración temporal de la sanción, si finalmente es el caso de que el ciclista de Sky es sancionado, va a condicionar el calendario del inglés. Pero no sólo eso. No es de desdeñar que la sanción (posible) y las decisiones que adopte Froome tras conocerla, mediatice los calendarios de sus grandes rivales en esas grandes vueltas.

Esta posible sanción, determinará cómo se resuelve el tema de las jerarquías en Sky, caso de que Froome no pueda participar en alguna carrera. También podrá incidir en la resolución de las jefaturas de fila en Movistar. Un nuevo Movistar tras la llegada de Mikel Landa. Incluso el propio Tom Dumoulin podría obrar en consecuencia tras conocer la sanción del inglés.

Por lo demás, esta 2.018 será la primera temporada en la que los aficionados nos tengamos que resignar a no ver más a Alberto Contador en los grandes puertos.

Respecto a las grandes clásicas, es a Tom Boonen al que ya no podremos verle sobre el pavé. Lo que se presume es que los Greg Van Avermaet, Michal Kwiatkowski, Philippe Gilbert y demás sigan dominando. Es deseable que Valverde recupere su mejor condición para las Ardenas. También es deseable que Peter Sagan recupere su mejor condición psíquica para afrontar estas carreras, ahora, además, que su equipo se ha reforzado específicamente para esas pruebas.

Una cuestión que puede resultar polémica para este año es la de los frenos de disco. Trek acaba de anunciar que va a disputar la París-Roubaix y las grandes vueltas por etapas con bicletas equipadas con tales artilugios. Eso, sin que la UCI todavía los haya aprobado. Deberemos esperar a ver si esto no pasa de ser una escaramuza en la guerra que mantienen las industrias de la bicicleta contra la UCI en su afán de imponer en el pelotón profesional sus avances tecnológicos.

Pero el tema más novedoso para esta temporada es la reducción en el número de ciclistas que los equipos podrán alinear. Ocho para las tres grandes vueltas por etapas. Siete ciclistas para las vueltas por etapas de una semana o menos y para las clásicas.

No parece que esta reducción vaya a contribuir a mejorar seguridad de los ciclistas. Esta reducción se ha pretendido entre otras cosas ser vendida así: por seguridad de los protagonistas. Pero si realmente es por eso, parece insuficiente.

Menos creíble resulta todavía el argumento de que con esa disminución de ciclistas a alinear se vaya a contribuir a aumentar la igualdad entre los equipos participantes. Vayamos de cara y pongamos nombres. Un Sky en un Tour de Francia o un Quick-Step en una gran clásica. A quienes menos va a afectar dicha disminución es a las escuadras más poderosas. Porque esas formaciones disponen de un plantel en esas carreras de tres, cuatro o cinco ciclistas que van a estar sí o sí en cabeza de carrera en los momentos decisivos de la prueba. O por lo menos hasta hoy día así ha sido. La reducción en un solo ciclista poco les va a afectar. En pura teoría, esa disminución va a afectar más a los equipos más modestos que a los más poderosos.

Aparte del hecho de que, afrontar una gran vuelta de tres semanas con ocho ciclistas, lo mismo para un equipo poderoso que para otro más modesto, parece un número reducido; son pocos efectivos. Durante tres semanas pueden darse muchas contingencias inesperadas. Salir con sólo ocho efectivos nos parece que puede dejar una gran vuelta demasiado mediatizada al albur de posibles contratiempos.

Si se pretende atajar de verdad la desigualdad entre los equipos, que es lo que resta la emoción y el interés a las carreras, no queda otra que abordar el tema desde la base y agarrar el toro por los cuernos. Hablamos de que la UCI debe imponer unos límites presupuestarios en los equipos en pos de esa igualdad, y que esa limitación quede reflejada realmente en la composición de las plantillas de las escuadras.

Esta reducción de ciclistas a alinear parece hecha de cara a la galería. Con pocos fundamentos reales. Además, con el consiguiente coste en el censo de ciclistas profesionales, tanto en el World Tour como en las otras categorías inferiores, por el consiguiente “efecto dominó” que se dará.

RAÚL ANSÓ ARROBARREN

@ranbarren

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