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Radiografía de 'Purito' Rodríguez

Pese a que el Giro haya recaído en las manos de Hesjedal, el nombre de moda para el ciclismo español y parte del mundial es Joaquín Rodríguez. Su segunda posición, su presencia en carrera y su forma de correr explosiva atraen mucho al espectador. Además es una persona cercana al aficionado, a los medios y gana bastantes carreras a lo largo de la temporada, muchas de ellas de primerísimo nivel.

Pero ‘Purito’ no es flor de un día. Con esta cumple once temporadas en el pelotón internacional profesional y desde entonces ha conseguido 32 victorias, una cifra nada desdeñable para un escalador de puertos cortos. Su ligero peso (en forma aproximadamente de 55 kg) hace que sus prestaciones contra el reloj sean su gran hándicap para conseguir empresas mayores, como ha sucedido en el pasado Giro.

Manolo Saiz, su mentor
Joaquín creció en el Iberdrola como amateur y de ahí pasó a la formación dirigida por Manolo Saiz, la ONCE. Allí comenzó un proceso de rodaje en la máxima categoría y progresivamente fue incorporándose a mejores carreras. En sus filas logró su primera victoria, en la extintaSubida a Montjuic. Era 2001, su primer año como profesional, lo cual da aún más valor a su triunfo.

Pero no sería hasta 2003, no sin buscarlo, cuando conseguiría consagrarse a nivel nacional e internacional, venciendo una etapa de la París-Niza y otra en toda una Vuelta a España. Bien es cierto que aquella dejó mal sabor de boca por producirse tras aprovecharse del trabajo de Aitor Osa durante toda la subida a Pla de Beret. Órdenes de equipo aparte, su labor en aquellaVuelta, finalmente ganada por Roberto Heras, aunque liderada desde el comienzo hasta la penúltima etapa por el conjunto ONCE, fue sencillamente brillante.

Saunier Duval, un salto cualitativo
2004 fue un buen año para ‘Purito’. Firmó por Saunier Duval, conjunto dirigido por Josean Fernández Matxin. Allí desenvuelve sus cualidades de escalador, pero no terminó de brillar. Sin embargo, se hizo con la también extinta Setmana Catalana, tras llegar a dúo con Levi Leipheimer (al que cedió la etapa) en la meta de Port del Compte.

En la Vuelta poco pudo hacer en la clasificación general, aunque se dejó ver en alguna fuga o ataque en los kilómetros finales como el que protagonizó camino de Morella. Sería al año siguiente y en la misma carrera donde volvería a crecer como ciclista. Si bien no se hizo con ninguna etapa, sí se llevó a casa el maillot de la montaña. También estuvo bien colocado en la general durante los primeros días, rozando el maillot oro de líder durante varias jornadas.

Unzué y Valverde, claves
En 2006 firmó por el entonces Caisse d’Epargne, un equipo que sustituía al antiguo Illes Balears , la estructura del mítico Banesto, y que tenía como líder a la gran promesa del momento: Alejandro Valverde.

Allí formó parte de un proyecto en el que tenía un papel un tanto secundario siendo la sombra de las victorias del murciano, con el cual formaba un tándem letal. Sin embargo, esto le hizo aprender mucho sobre cómo debe moverse un ciclista de sus propias características en el pelotón en los kilómetros finales. Y, sobre todo, le aportó mucha libertad el marcaje a su jefe de filas.

También se llevó alguna victoria individual como una nueva etapa en París-Niza, carrera de la que el catalán se hizo asiduo durante aquellos años.

Campeón de España
Dejando aparte las victorias en Ordizia y Amorebieta, en 2007 llegó una victoria que definiría bien la relación de Joaquín con Valverde. Era el Campeonato de España y se celebraba en las empedradas calles de Cuenca, con subida al Castillo incluida. Un circuito perfecto para el murciano Valverde. El marcaje fue férreo por tanto al de Puerto de las Lumbreras, así que el equipo aprovechó para “premiar” a su mejor lugarteniente con una victoria que le hizo lucir el color rojigualda por toda la geografía mundial.

2008 fue un año de explosión para él, de mayor crecimiento, aunque sólo lograse vencer en una etapa de la Tirreno-Adriático que finalizaba en Montelupone, un puerto corto y de grandes rampas, lo que mejor le viene a ‘Purito’. En esa misma subida repetiría un año más tarde, comenzando de este modo su temporada 2009.

Tanto en 2008 como el 9 estuvo en buena posición en la Vuelta, donde fue un apoyo clave para Valverde. Incluso se permitió el lujo de ser uno de los mejores en el Angliru, uno de los puertos más míticos del ciclismo. 2009 pasará a sus anales por ser el año en el que logró el bronce en el Campeonato del Mundo.

Llegó el momento de volar
Joaquín había realizado un año impecable. Pero él mismo notaba que podía aspirar a ser cabeza de león, por lo que dejó que las sirenas del Katusha ruso llamaran a su puerta. Allí logró más victorias y de más calidad, quedando claro que su paso adelante fue un total acierto.Volta, GP Miguel Indurain, etapas en País Vasco, Tour y Vuelta (siendo séptimo y cuarto en sus respectivas generales finales), a lo que hay que añadir que el de Parets del Vallés finalizó como primero del Uci-Pro Tour. Un premio más simbólico que peleado, pero que suponía la guinda a una temporada triunfal.

2011, año de confirmación
Sin embargo, aún le quedaban asignaturas pendientes. En la Vuelta había sido 4º, pero su rendimiento contrarreloj fue el que lastró su presencia en el podio. 2011 era año de doblar Giroy Vuelta. El Tour estaba muy caro y una prueba más asequible parecía la decisión más lógica. De este modo se presentó en Italia como un serio candidato al podio. Finalmente fue 5º, estando cerca de los mejores y rozando el triunfo en alguna jornada.

Pasada la corsa rosa, acudió a Dauphine Libere, donde logró dos triunfos de etapa. Fue el mejor escalador de la carrera, aprovechando su buen punto de forma. En la Vuelta a Burgos, ya en la preparación para la Vuelta, dominó junto a su equipo, llevándose una etapa y regalándole otra a Dani Moreno, su fiel escudero.

En la Vuelta fue de más a menos. Tanto en Valdepeñas como en el Escorial se impuso con autoridad. Entre Covatilla y la contrarreloj de Salamanca perdió todas sus opciones reales de hacerse con la victoria final, su objetivo, aunque estuvo batallador y forzó varias fugas en las que no tuvo suerte.

2012, su gran año
No hemos completado más que la mitad de la temporada y ya podemos decir que ‘Purito’ ha logrado bastantes de sus objetivos. El primero es conseguir un podio en una grande, realizado de forma brillante con dos etapas en el palmarés, la maglia ciclamino (regularidad) y vistiendo la rosa durante diez días. A esa gesta que le apartó 16″ de la victoria final (crono por medio), hay que añadir que se convirtió en abril en el tercer ciclista español en conseguir la Flecha Valona.

Semanas antes había disputado la Vuelta al País Vasco, donde hizo doblete en victorias parciales y segundo en la general final, mostrando un gran nivel tanto en la montaña como en la contrarreloj. Todo pese a una lesión en el talón de aquiles que a punto estuvo de dejarle sin todos estos éxitos.

2013 le trajo una senda de nuevos éxitos, comenzando por el último eslabón de las grandes vueltas que le faltaba, el podio en el Tour de Francia. In extremis, ya que lo conquistó en la última de las cimas de la edición centenaria de la carrera francesa, Semnoz. Su gran labor dejó sin cajón a un gris Alberto Contador. En la Vuelta se notó su cansancio, aunque ganó una etapa y bien cerca quedó de subir de nuevo al podio de Madrid. Cuarto clasificado, sólo la crono le alejó de estar en opción de victoria.

Un corredorazo al que echaremos de menos cuando se retire. ¡Grande, ‘Purito’!

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