Recorridos ciclistas: Sanabria, la ley de la frontera

La comarca de Sanabria es un magnifico entorno para el ciclismo, por su intrincado relieve, pero si a la etapa le añadimos un paso por Portugal, por las carreteras del Parque Natural de Montesinho, lo que puede aparentar ser una etapa relativamente tranquila, con la atención únicamente fijada en la subida final, se convierte en una emboscada llena de terreno rompepiernas, tramos de fuerte pendiente, estrechos y complicados, que incrementara tanto la tensión de la carrera como el espectáculo para el espectador. 

La propuesta parte en dirección sur, camino de Portugal, de Puebla de Sanabria, capital de la comarca, que destaca por su patrimonio monumental, paisajístico y medioambiental, destacando el castillo de los Condes de Benavente. Y comienza subiendo, aunque sea suavemente, el encadenado Centinela – Atalaya, facilitando que las fugas se puedan producir con cierta facilidad.

El descenso es muy largo, hasta la localidad lusa de França, sólo interrumpido con un pequeño repecho en cuya cima se encuentra la frontera con Portugal. A partir de esta localidad se puede hablar de un terreno prácticamente llano, aunque no del todo, que llevaría a los corredores hasta Bragança, la principal ciudad de la provincia de Tras-os-Montes, el distrito más despoblado de Portugal, pero que ostento durante casi tres siglos el ducado que se otorgaba al heredero de la corona portuguesa. Justo en la periferia comienza el siguiente puerto del día, Ferradosa, y con el también empieza el tramo más complicado del recorrido, pues se encadenan varias subidas y bajadas sin apenas descanso, lo que conllevara un gran desgaste que se podría ver reflejado en los kilómetros finales.

Se corona el puerto, corto descenso y se asciende el corto Ousilhao para realizar una bajada más prolongada hasta el río Tuela, punto de inicio del alto de Landedo, subida larga e irregular, que esconde sus rampas más duras antes del paso por Vinhais, denominada la Sintra Trasomontana por sus verdes paisajes llenos de naturaleza y vegetación. Toda esta zona es una gran desconocida para el ciclismo profesional, y en un futuro os prometemos mostraros más de las bonitas posibilidades de la región.

Tras la bajada del puerto y superadas las localidades de Montouto y Moimenta, completamente inmersos en el parque de Montesinho, los corredores entrarían en una de las zonas más atractivas del recorrido, bordeando la frontera hispano-lusa por el alto de Parada, antes de descender unos pocos kilómetros en dirección sur por Mofreita y Zeive, para volver a remontar de nuevo para entrar de vuelta a España por el alto de Fillobal.

Pero si los corredores se creyesen que vuelve la paz, nada más lejos de la realidad, pues justo tras el paso por Hermisende se vuelve a cruzar el río Tuela para comenzar el ascenso al puerto de Marabón, tremendamente irregular pero que presenta las rampas más duras de la jornada. Y algunas de ellas están justo al principio, al paso por San Ciprian, con 2 kilómetros con una media superior al 10%. Sin embargo, a continuación se entra en un tramo de falsos llanos, incluso con tramos de descenso, hasta llegar a Castromil, donde comienza la segunda parte dura de la ascensión, donde destacan los kilómetros finales, con tramos prolongados por encima del 11%.

Al poco de coronar este puerto se llega a la carretera N-525, que actualmente, con la presencia de la Autovía de las Rías Baixas, ha sufrido un descenso significativo del trafico que soporta. El descenso desde aquí es más suave, con el paso por Lubian, dejando en el margen izquierdo las subidas a los parques eólicos de Hedroso-Aciberos y Padornelo, compartiendo este ultimo nombre con el siguiente puerto, que se puede considerar en cierta manera asequible, al no poseer rampas de entidad y desarrollarse por muy buena carretera.

También la bajada es cómoda, pareciendo que se podría instalar la calma justo antes de la ascensión final. Pero para tratar de evitarlo, el recorrido gira hacia San Martin de Terroso para comenzar un tramo por una sucesión de carreteras incómodas, pasos complicados por los pueblos (Santa Colomba, Cobreros, Barrio, Ilanes, Rabanillo y Cubelo) y continuos sube-bajas, perfecta para que se puedan mantener pulsos entre escapados y pelotón.

Poco después de Galende, y tras el cruce del río Tera por el Puente de la Grilleta, comienza la subida a la Laguna de los Peces, meta de esta propuesta. Pero antes, se ha de rodear el lago de Sanabria, el sistema lacustre natural de mayores dimensiones existente en España, todo en un entorno privilegiado que ya ha sido ascendido en alguna ocasión por la Vuelta a Castilla y León donde se ha podido comprobar la belleza de la zona.

La pendiente de la subida no es muy alta, pero la longitud y el desgaste previo podrían provocar interesantes situaciones en el grupo de favoritos, pues en muy probable que alguno de ellos acusen el esfuerzo realizado. La meta se situaría en el mismo lugar empleado con anterioridad, el parking cercano a la Laguna de los Peces, a los pies del Collado de la Ventosa, mostrándose en las imágenes aéreas la majestuosidad incomparable de esta localización.

Como conclusión, una etapa atractiva, por un terreno apenas transitado, pero que guarda interesantes secretos para el ciclismo, y que correctamente aprovechada podría deparar una gran jornada de ciclismo.

 DANIEL MATEOS

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