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STRADE BIANCHE : EL PRIMER GRAN DÍA DE BENOOT

La bella Toscana se ha tornado en la jornada de hoy en un infierno de agua y barro. Sus idílicos paisajes de campiña verde con los caminos de tierra blanca han mutado en un lodazal que ha convertido la Strade Bianche en una prueba de supervivencia. Espectáculo del bueno el que hemos presenciado en la carrera italiana, de corta historia pero  ya de larga e ilustre tradición y prestigio. Los más de sesenta kilómetros de sterrato  y el final en la Piazza del Campo de la monumental Siena, hacen de esta clásica uno de los días imprescindibles de ciclismo de toda la temporada.

Después de muchos intentos de fuga y muy diversos los corredores que lo han probado en los primeros compases de la prueba, el trio formado por el murciano José Joaquín Rojas y los franceses Valentin Madouas (hijo de Laurent) y Pierre Latour, hizo camino durante unos cuantos kilómetros en cabeza de carrera. La lluvia parecía dar una tregua en la segunda mitad de esta Strade Bianche y los tramos más selectivos ponían en guardia a los llamados a luchar por el triunfo final en Siena. Con poco más de sesenta kilómetros para la línea de llegada los últimos supervivientes de la escapada del día eran neutralizados, llegaba el turno de los capos. Entre ellos Alejandro Valverde, que se ha presentado en la salida de esta Strade Bianche después de diversos problemas con la compañía aérea que le trasladaba de Barcelona a la Toscana, siendo víctima del terrible Overbooking, teniendo que viajar hasta Roma y desde allí en coche hasta Siena, un trastorno que no le ha impedido ser protagonista. Junto al murciano, muy atento el polaco Michal Kwiatkowski, referente de esta carrera después de su triunfo la temporada pasada, y como no, Peter Sagan, Campeón del Mundo y favorito allá donde compita. Sobre el papel los tres máximos favoritos, con permiso del belga Greg Van Avermaet que hoy no fue apenas protagonista de los momentos claves de la prueba.

Hechas las presentaciones, la realidad en las carreteras de la Toscana ha sido otra. Con la carrera dividiéndose en pedazos paulatinamente, de ese grupo de ilustres saltaban dos figuras que aunque de todos es sabida su calidad, no contaban en la primerísima fila de favoritos al triunfo. Uno de ellos es el máximo exponente en las campas de ciclocross, Campeón del Mundo de la especialidad en tres ocasiones en categoría absoluta, Wout Van Aert. Su acompañante el francés Romain Bardet, buen escalador, hombre de grandes vueltas, ganador de dos etapas en el Tour de Francia y con dos podios en su palmarés. La fuga hizo camino afrontando las embarradas cuestas de la Strade Bianche, con su ración de grava y agua. Más de medio minuto de ventaja hizo preocupar a algunos ciclistas del grupo perseguidor, y en su busca se fueron dos ciclistas belgas, Tiesj Benoot de Lotto-Soudal y Peter Serry de Quick Step. Ambos intentaron reducir la ventaja del dúo de cabeza que rodaba a tope camino de Siena y su Plaza del Campo. El tercer grupo en discordia albergaba superioridad del conjunto Bora, en pos de arropar a su líder Peter Sagan. Burghardt y Oss ambos con buenas piernas, fueron los lugartenientes del eslovaco, mientras que Valverde contaba con el costarricense Amador. Precisamente el de Las Lumbreras lo había intentado cuando quedaban aun 48 kilómetros para el final sin excesivo éxito.

Un tercer grupo con Visconti como el más interesado, se formaba en persecución. El conjunto Bora no fue capaz de meter en el mismo a ninguno de sus hombres e inició el trabajo por detrás, ya en vistas de que la carrera se les iba de las manos. A partir de ahí, un absoluto descontrol. Benoot deja a Serry y se marcha a la caza de la cabeza de carrera, en una remontada espectacular, el belga ha llegado a la altura de Van Aert y Bardet, y no ha tardado mucho en dar su estocada final y marcharse en solitario hacia la línea de meta. Magnifica cabalgada del corredor de Lotto-Soudal, su primera victoria como profesional. Y es que a pesar de llevar algunos años entre los mejores en carreras de un día, el belga nunca había levantado los brazos, y esta vez lo ha hecho y de qué manera. Segundo un formidable Romain Bardet al que le fallaron las fuerzas para seguir a Benoot, y en tercera posición Wout Van Aert. Al ciclista de Herentals quizá le faltó algo de fondo como buen hombre de ciclocross que es, pero no cabe duda de que el futuro en este tipo de carreras es suyo y es mucha la guerra que puede dar. En cuarta posición Alejando Valverde, probablemente el más fuerte de la carrera, pero que esta vez no estuvo en el momento adecuado y en el lugar adecuado. Muy floja actuación de Sagan y su Bora que no estuvo a la altura ni supieron manejar cierta superioridad numérica. En definitiva espectacular carrera esta Strade Bianche, pocos dudan que ya esté a la altura de las grandes clásicas del calendario, por épica y recorrido, y todo ello con tan solo once años de historia.

Alberto Diaz Caballero

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