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Tony Gallopin, amarillo de 14 de julio

Con la única gran victoria de la Clásica de San Sebastián, llegó el gran día de Tony Gallopin. Eclipsado por la exhibición de otro Tony (Martin), el francés tendrá el honor de suceder a Thomas Voeckler (2011, año en el que Gallopin se hizo con la Copa de Francia) como último galo en lucir la preciada prenda, con más gloria si cabe por la forma de lograrlo, con tesón, y por el día en el que lo va a lucir: el famoso 14 de julio. 

Sobrino de Alain y de familia ciclista, Tony encontró acomodo en el profesionalismo en 2008, aunque su gran salto, a Cofidis, tuvo que esperar un par de temporadas. Una vez allí se fue granjeando un potencial que llegaba más allá de un lustroso apellido, como corroboró su fichaje por el potente RadioShack. Aventura que ha durado sólo dos años, pero en la que ha conseguido el suficiente caché como para saltar a otro equipo World Tour, el Lotto-Belisol.

Con los belgas ha alcanzado la gloria, el sueño de todo ciclista. Lleva preparando la gran cita desde invierno, con trabajo en contrarreloj incluido y miras en la clasificación general. No estaba mal posicionado cuando se introdujo en la escapada del día, además en un día propicio para las escaramuzas de este tipo. Mulhouse iba a elevar al primer puesto de la clasificación a un nuevo hombre, consentido por el Astana de Nibali, que no ve en el francés un problema a largo plazo.

Para un ciclista francés no hay nada más grande que lucir el maillot de líder, más si se trata del día de la Fiesta Nacional francesa. Una vez conseguida la proeza, el nuevo amarillo ya piensa en una nueva: resistir las acometidas de Nibali y Contador y conservarlo hasta los Alpes. Empresa difícil, pero no imposible, ya que posee 1’34” de renta sobre el italiano y más de cuatro minutos con el español. Son diferencias liquidables si hay batalla, que la habrá. Pero resistir supondría quedarse en el podio hasta Chamrousse, varios días en los que lucir palmito y ser el protagonista del ciclismo mundial.

En caso de ser derrocado, lo más probable, se dará paso a un líder realmente sólido y él, mentalizado desde la salida de Leeds, remará para quedarse entre los diez primeros y confirmar y confirmarse que es capaz de aspirar a la general de una gran vuelta por etapas como es el Tour. Fuerza ha demostrado en la fuga, aunque la etapa reina de los Vosgos es muy dura y puede pasarle factura. Las fuerzas que le falten las suplirá con tesón, ganas y la clase ciclista que su apellido ha insertado en sus venas.

L.S.

Tony Gallopin se viste de amarillo y Tony Martin se exhibe

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