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80 años de Vuelta: el misticismo de los Lagos de Covadonga

Decir Lagos de Convadonga es decir parte de la historia de la Vuelta. Su estreno es relatívamente reciente y coincide con el año de recuperación de la Vuelta a España como carrera grande, tras unos años muy duros. 1983 es por repercusión (TV en directo), participación (Hinault, Fignon, Delgado, Lejarreta, Gorospe…) y recorrido (estrenos de Lagos, Serranillos, etc) la edición clave de la Vuelta desde que Unipublic tomó el mando.

Lagos de Covadonga tiene un halo de mito en la Vuelta a España. Aparte de ser casi la única carrera que ha hollado su cima es un puerto de reminiscencias míticas por la historia y por el ciclismo.

A los pies de la subida está la Ermita de Covadonga, lugar donde supuestamente tuvo lugar una batalla contra los musulmanes que, de modo casi mitológico, se tomó como lugar de inicio de la llamada Reconquista. Igualmente, la población importante más cercana es Cangas de Onís, primera capital del Reino de Asturias en el S.VIII d.C

A esto se suma la presencia en la carrera española de la cima asturiana desde 1983. Una cima que saltó a la fama por las aseveraciones de Hinault, que tras culminar la etapa y sufrir para seguir la rueda de Lejarreta (lo que de hecho no consiguió) aseguró que era una cima incluso más dura que el famoso Alpe d´Huez.

Además hay que tener muy en cuenta el paisaje, las frecuentes nieblas que parecen esconder la subida  y el lugar en el que culmina la misma. Tras subir a la montaña por unas rampas muy fuertes, por zonas que parecen que se asoman al abismo (como el Mirador de la Reina) y con una zona final descubierta, sin arbolado, se llega a una meseta colmatada por dos lagos de origen glaciar que le dan al paisaje una apariencia única.

Si a eso le añadimos que durante los años 80 y 90 vimos algunas ascensiones determinantes para la general de la Vuelta,  como la de Fabio Parra en 1987 y la de Perico en 1985 entendemos porqué, a pesar de que en los últimos años es una cima algo devaluada por la aparición de otras y la excesiva repetición de llegadas, hablar de Lagos de Covadonga es hablar de un mito de la Vuelta.

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