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COPPI O BARTALI: INDURÁIN O PERICO, ¿QUIÉN OS MARCÓ MÁS?

Volvemos a preguntar sobre dos corredores, pero en esta ocasión clásicos, dos de los más grandes de la historia de nuestro país: palmares contra carisma, Miguel Induráin versus Pedro Delgado.

¿Qué corredor os marco, el navarro o el segoviano? Podéis votar en nuestra encuesta al final de la entrada, junto a vuestros comentarios.


PEDRO DELGADO

Tras la crisis por la que transitó el ciclismo hispano a finales de la década de los setenta y principios de los ochenta, el año 1983 significó un salto cualitativo. La memorable actuación de nuestros ciclistas en la Vuelta de aquel año, fue continuada por una muy destacada participación de los ciclistas españoles tanto en el Giro (el bloque del Gemeaz-Zor-Cusin de Javier Mínguez) como en el Tour (el equipo Reynolds sobre todo con Angel Arroyo y Pedro Delgado)

Y es que Pedro Delgado abanderó toda una magnífica generación de ciclistas españoles. No sólo fue él. Está claro. Pero sí fue él el más carismático y el que más importantes triunfos obtuvo. Ese fue su mérito. Ser el estandarte de aquella generación de ciclistas que sació de victorias –por supuesto, siempre hablando de grandes rondas- un pelotón español que provenía de su travesía por el desierto.

Perico Delgado era un exponente más de la saga del tradicional ciclismo español de aquel momento. Muy diferente a los grandes campeones españoles que posteriormente llegarían. Típico español escalador, con problemas para atravesar el pavé y las primeras etapas llanas, y con un mediocre rendimiento en las cronos que con el tiempo mejoró.

Así, era capaz de lo mejor, pero también en ocasiones de lo peor. Muchas de sus hazañas, bien es verdad que no todas, tuvieron muchas dosis de emoción. La Vuelta de 1985, con aquella escapada camino de las destilerías DYC, el día que vistió de amarillo en Alpe d’Huez en el Tour de 1987… Auténticos subidones que impactaban no sólo en lo deportivo, sino incluso con repercusiones en el conjunto de la sociedad española.

Su (polémica) victoria en el Tour de 1988 significó el final de una época del ciclismo español, y también el banderazo de salida para otra era mucho más moderna y abierta al conjunto del ciclismo internacional. Pero para que eso fuese posible, Pedro Delgado (y toda su generación) habían hecho el trabajo previo.

RAÚL ANSÓ ARROBARREN

@ranbarren


MIGUEL INDURÁIN

Miguel Induráin fue el deportista que modernizó el panorama español. Un hombre sólido en carrera, tranquilo, elegante y sobretodo, respetado por todos, tanto compañeros, como rivales.

El ciclista que dejó a un lado el espíritu derrotista, de ese “algo pasará que no ganará” de anteriores figuras, un corredor de un perfil diferente, ya que defendía cuesta arriba, lo que ganaba volando sobre el llano.

Uno de los culpables, de que en los años noventa se tocara techo en el número de licencias de categorías de formación. Siendo habitual ver carreras junior que superaban con creces los doscientos participantes.

El eterno líder del Banesto, protagonizó grandes  gestas, como la de la famosa contrarreloj de Luxemburgo en un ya lejano  13 de julio de 1992 o la galopada camino a Lieja del 8 de julio de 1995 con Johan Bruyneel a su estela.

Pese a estos momentos, fue en los que más humano se mostró el gigante navarro en los que la afición más le animó, como en su desfallecimiento en la ascensión a Les Arcs en el Tour de 1996 .

Miguel a mi entender, ha sido a todos los niveles el mejor deportista que ha salido de esta tierra. Y ya se lo dijo Herminio Diaz-Zabala camino a los lagos de Covadonga, justo antes de que el más grande pusiera pie a tierra definitivamente: “no tienes que demostrar nada a nadie”.

Imanol Gonzalez Gete


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