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Entrevista a Fernando Escartín, el héroe post-Escartín

El aragonés se lució durante los últimos años de la década de los ‘90, en los que fue la mejor baza española para las grandes, en las que partía con la desventaja del escalador puro contra hombres completísimos y dominadores en la contrarreloj, abundante en esos años. En la montaña debía salir a buscar diferencias si quería tener algo que hacer en la general, un planteamiento que hoy día parece difícil plantearse, dado el cambio de tendencia.

Coincidiendo con monstruos de la talla de Lance Armstrong, Marco Pantani, Jan Ullrich o Alex Zulle, sus logros tienen aún un mérito mayor. Mapei y Kelme fueron sus dos principales escuadras, si bien fue con los alicantinos a través de los que alcanzó su mejor cota.

Ligero y delgado, su gesto retorcido y sufridor caló en la afición, que le apoyaba de forma incondicional. Incluso coincidiendo con Abraham Olano, otro gran ciclista, no había color en las preferencias: el de Biescas era más querido que el vasco. Una larga e intensa trayectoria la que tuvo fortuna de disfrutar el bueno de Fernando, que dejó la práctica del ciclismo pronto si lo comparamos con lo que otros han dilatado su carrera. Escartín aún tenía motivos para competir, si bien los años no pasan en valde y más en un nivel de desgaste tan elevado como el suyo. Terminaría su carrera tras una caída en Gijón durante la Vuelta del 2002.

DLC: Debutaste en el año 91.

Fernando Escartín: Efectivamente, aunque pasé a profesionales ya en la mitad del 90.

DLC: ¿Cómo fueron algunos años?

FE: El año lo empecé bastante bien dentro de lo que era la categoría de aficionados. Gané la Vuelta Alicante como victoria más importante, y surge la posibilidad de pasar al Clas Cajastur. La Vuelta Aragón se celebraba al mismo tiempo que el Giro y andaban justos de efectivos, así que tuve la oportunidad de pasar y pasé.

DLC: Hablando del Giro, en el 91 también sería tu debut allí. ¿Qué recuerdos tienes?

FE: Como primera grande, mucho sufrimiento, pero con gran cariño. Recuerdo que estaba con Casimiro Moreda en la habitación y aprendí muchísimo de él porque era un gran profesional. Es tu primera vuelta grande y aprendes lo que es rodar en estas carreras, a regularte. Los compañeros de equipo te van orientando, diciendo lo que tienes que hacer… También aprendes a coger la grupeta…

DLC: Durante aquellos años eras gregario de Rominger, pero fuiste top-ten en la Vuelta y el Tour dos años seguidos. 

FE: Sí, la verdad es que yo no era un ganador, sino que mi arma más fuerte era la regularidad. En aquellos momentos, cuando ya cogí un poco de madurez como ciclista, perdía tiempo en las contrarrelojes, pero lo recuperaba en la montaña. Eso me permitía estar en el top-ten.

DLC: Llega el 95 y te prohíben correr la Vuelta. ¿Cómo fue aquello? ¿Qué sucedió?

FE: Aquella fue una etapa difícil y complicada. Te llega la situación y un equipo que te mejora. Yo en el Mapei-GB, que era entonces, estaba bien. Fui sometido a mucha presión y no se me permitió correr la Vuelta por haber elegido una opción mejor.

DLC: Después llega el año 96, ya en Kelme. Hiciste top-ten en el Tour y en la Vuelta, aunque si no te llegan a cortar en Albacete…

FE: Fue mi primera temporada en Kelme como jefe de filas y me pilló este contratiempo. Son circunstancias de carrera, pero tengo que reconocer que era muy malo contrarreloj y con el viento y me pillaron en aquella etapa de Cuenca a Albacete. Además, era una etapa donde no hacía viento. No había pasado nunca en esta etapa y el viento era insignificante en aquel momento. Al final sí soplaba y la diferencia se amplió. Es de los peores recuerdos que tengo de mi carrera deportiva.

DLC: En aquella época era común leerte decir que en la Vuelta faltaban puertos como la Madeleine. ¿Hasta qué punto te limitaba? 

FE: Sí, por supuesto. Yo era un corredor más de puertos largos y en la Vuelta no hemos tenido la montaña que teníamos en el Tour. Eso siempre lo eché de menos… Ojalá me hubiese tocado vivir la época de ahora. Antes había dos cronos largas en las grandes. Sin embargo, suele haber sólo una y la dejan entre 35 y 45 kms. Tal vez me he equivocado de época para ser ciclista.

DLC: Ahora se piensa mucho más en los escaladores. 

FE: Sí, cuando yo corría habría al menos cuatro o cinco llegadas en alto: ahora hay diez. Al final de alta montaña sólo habrá cuatro o cinco, el resto son explosivas. Pero es lo que gusta al público y lo que pide la gente.

DLC: En el 97 empezaste a correr de una forma más agresiva. ¿Qué cambió y por qué?

FE: Álvaro Pino me ayudó mucho en aquellos años, sobre todo en la motivación. Yo creo que cambió todo, el concepto, demostrarte a ti mismo que puedes ganar. De hecho, a partir del 97 empecé a ganar más.

DLC: En el 98 se dio el abandono de todos los corredores españoles en el Tour y en la Vuelta estuviste a punto de ganar. 

FE: Sí, tanto en 97 como en 98 hice segundo en la Vuelta. Aquellos años coincidí con dos genios como Olano y Zulle. En el año de Olano creo que con más montaña hubiese podido ganar, pero con la contrarreloj de Fuenlabrada perdí mucho tiempo y se me fue ganar la Vuelta.

DLC: ¿Cómo recuerdas tu rivalidad con Chava?

FE: Mi rivalidad con él fue para nosotros difícil, porque aprovechaba de lo que era el trabajo de Kelme. Él intentaba cubrir las opciones de su líder y se apoyaba en el trabajo que hacíamos nosotros.

DLC: El año 99 fue mágico, pero a su vez agridulce…

FE: Fue mi mejor año. Ya desde el inicio de temporada me encontraba muy bien y conseguí en Piau Engaly la mejor victoria de mi carrera, con el podio del Tour. Después cogí la Vuelta con muchas ganas y gran ilusión, pero la bajada de la Cobertoria me evitó estar peleándola.

DLC: ¿Crees que era tu año para ganar por fin la Vuelta?

FE: Quizás sí. Cogí mucha moral en el Tour y nunca se sabrá hasta dónde habría llegado. Lógicamente, el más fuerte era Ullrich, pero hubiese estado delante seguro.

DLC: Cuando arrancaste en el Aubisque camino de Pau, ¿te veías con opciones de llegar?

FE: Yo sabía que Armstrong iba a venir, que era el más fuerte. La incógnita era ver cómo estaba Zulle y apartar a Virenque y a Dufaux, que estaban cerca

DLC: Al año siguiente continuaste en el Tour atacando desde la primera montaña. 

FE: Llega un momento en el que te das cuenta de que realmente en las etapas de montaña da igual ir delante que ir detrás. Buscaba de lejos atacar para sacar diferencias o para desbancar a algún rival que estuviese cerca. Atacar así a veces hace mucho daño.

DLC: Volviste a atacar en el Aubisque. 

FE: Es difícil muchas veces hacer daño, pero es lo que comentaba, en estos ataques puedes hacer mucho daño a tus rivales. Siempre pillas a alguno de la general que lo pasa mal.

DLC: En la Vuelta de aquel año, ¿te volviste a quedar con la sensación de que podía haber sido una buena Vuelta para ti?

FE: Sí, por supuesto que sí. Se te queda un mal sabor de boca, pero en esta ocasión Roberto (Heras) venía muy fuerte y Kelme éramos una piña. Estando a ese nivel era lógico volcarse con él.

DLC: ¿Tuvo eso algo que ver con el cambio a Coast en 2001?

FE: Era un buen fichaje, sinceramente y era mi última ocasión de poder correr. En España las opciones se habían acabado un poco e intenté buscar algo fuera. Quería correr el Tour, sino el Giro y casi todas eran las mismas carreras. Era un proyecto bonito que a mí me gustaba y podía compartir el liderato con Zulle. Tampoco me lo pensé mucho.

DLC: Esa sería tu última Vuelta a un nivel competitivo. 

FE: Sí, como diésel ya veía que el gas se iba un poco hacia abajo.  Ya no tenía el reprís y la recuperación que tenía cuando era joven.

DLC: También te pasó en el Giro 2002, en el que quedaste octavo. 

FE: Perdí la quinta plaza en la crono final. En general yo creo que la pena han sido las contrarrelojes. Iba bien, pero sabía que era mi último año y era consciente. Me pasó además la desgracia de la caída en la Vuelta. Es curioso, porque empecé a correr en Asturias y mi último día sería en Gijón.

DLC: Fue un retrovisor, ¿no?

FE: Sí, creo que fue una moto de TV adelantando a otra y sesenta ciclistas al suelo.

DLC: Después de colgar la bicicleta no has parado. Además de la Vuelta, ¿qué más has hecho?

FE: Después de colgar la bicicleta estuve trabajando en un proyecto como asesor deportivo, después en el Grupo Aramón en rutas de montaña y también con dos socios más en la distribución en España de la ropa Giordana.

Ph: Zona Matxin

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