Jacky Durand, el enemigo simpático

Uno de los ciclistas más listos del pelotón. Sin mucha clase y mucho motor, el francés fue capaz de vestir el maillot amarillo del Tour y el de la Vuelta. Aún es un personaje muy querido en Francia, habiendo sido locutor de Eurosport y como ciclista habiendo recuperado victorias en Flandes y Tours para su país varias décadas después. Largas escapadas, buen humor y polémicas. Genio y figura.   

El corredor francés debutó como profesional en 1989, en el mítico Systeme U. Sería en Castorama donde lograría sus mejores victorias. La segunda de ellas fue la más sonada, la que le llevaría a triunfar en De Ronde, el Tour de Flandes. 1992 cumplía ya 36 años sin victoria francesa en la prueba belga. Una auténtica machada histórica que aún perdura. Un hito que le mete de lleno en la historia.

Sin embargo, sólo fue el comienzo. En el Tour era conocido por sus largas cabalgadas en solitario. Campeón de Francia en dos ocasiones, su primera victoria en la ronda de su país fue en 1994, año cuarto del dominio de Indurain, con el que mantenía buena relación. En 1995 fue él el que se llevó el prólogo por delante del propio navarro en un día lluvioso y con las luces de los coches alumbrando el camino de los ciclistas en pleno mes de julio.

El maillot amarillo fue otro hito importante en su carrera. Ya en el polémico Casino volvió a ganar en le Grand Bouclé. Fue en Montauban, la única victoria francesa en aquella edición, marcada por el caso Festina. Aquel fue su mejor temporada, con otra gran clásica en el zurrón: París-Tours.

En 1999 su gran logro fue vestir el maillot oro de la Vuelta. Además lo hizo dejándose notar. El Vitalicio había logrado la preciada prenda con Igor González de Galdeano en la etapa prólogo. Las bonificaciones de las metas volantes hizo que el galo lograse por medio de una escapada sumar los suficientes segundos como para vestirse de líder durante un par de jornadas. En dicha escapada compartió aventura con César Gª Calvo, del Relax. Un corredor al que pidió pasar primero por una de las metas volantes, provocando la polémica. Sin aquel hecho, el Vitalicio aún conservaría el oro.

Tras aquello lo aguantó dos jornadas más. Curioso el hecho de que en la llanura manchega lanzase un ataque, sabedor de que lo iba a perder tarde o temprano.

En sus últimos años como profesional vencería la emergente y exótica Tro Bro Leon y una etapa en Dauphine. Después pasó a equipos secundarios y dejó su estela apagar para pasar a los sets de televisión como comentarista.

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