Poulidor, el injusto segundo

Ganó una Vuelta, pero a Pou Pou siempre se le recordará como el eterno segundo. Tal vez sea un honor más merecido por Zoetemelk, Andy Schleck o Ullrich, pero sin duda el que más caló en la afición pese a ser casi siempre el batido fue Raymond, un auténtico ídolo de masas en Francia. Aún en nuestros días se sigue utilizando su apellido para recrear esta misma situación. 

Hay personas cuya mayor desgracia es haber nacido fuera de época. En el ciclismo ha sucedido con los grandes campeones, a cuya sombra han crecido otros potenciales campeones de entreguerras, como Rominger, Chiapucci, Bugno, Fuente, Ocaña, Gimondi… Ullrich, Beloki, Andy Schleck… y tantos y tantos.

En esa posición está Poulidor, un ciclista que podría haber dominado los años ’30 o los 50′, pero que coincidió durante gran parte de su carrera con Anquetil, con el que mantuvo un duelo constante, desequilibrado hacia el lado de Jacques.

De todas formas, su palmarés fue increiblemente productivo. Debutó en 1960 a los 24 años. Con sólo un año de profesionalismo se llevó una Milán-San Remo, el Campeonato de Francia y fue tercero en el Mundial. En 1962 saltó al Tour de Francia y finalizó tercero. En total acumularía ocho podios en la carrera de su país, todos divididos entre 2º y 3º, con ninguna primera plaza. Hay que añadir su victoria en la Vuelta de 1964 y su segundo puesto también en 1965.

En el Mundial fue una vez segundo y dos tercero. En el Giro nunca llegó a participar, aunque es fácil imaginar los puestos que hubiese ocupado. Pero sus logros no se redujeron a las grandes, sino que también se hizo con una Dauphine, un Criterium Internacional, una París-Niza, una Midi-Libre… Una colección de éxitos para un ciclista que no merece esa fama de ser el primero de los perdedores.

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